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El colegio de mi hijo pasó a pagos sin efectivo: qué cambia

Si el colegio acaba de anunciarlo, esto responde las preguntas que suelen llegar en la primera semana. Está escrito desde FoodCash, pero casi todo vale para cualquier sistema parecido.

Cómo funciona, en corto

Tu hijo tiene una cuenta con saldo. Tú la recargas desde el móvil; él compra en la cafetería con su tarjeta o su código, sin llevar dinero al colegio. Cada compra queda registrada con lo que compró, a qué hora y por cuánto, y puedes consultarlo cuando quieras.

Nadie te avisa por mensaje de cada compra: tú entras y consultas. Decirlo de otra forma sería prometer una notificación que no existe.

Recargar: cuánto cuesta y cuánto tarda

Se recarga con tarjeta de crédito, débito o PSE. El pago se hace en la pasarela, así que los datos de tu tarjeta no pasan por los servidores de FoodCash: de cada pago sólo se recibe el importe, la referencia y el resultado.

El servicio de la recarga son $1.800 fijos más el 4,4 % del monto, y se ve desglosado antes de pagar. El saldo que se acredita es exactamente el que elegiste: el servicio se suma encima, no se descuenta de lo que recargas.

Sobre el tiempo: si el pago sale bien, el saldo aparece enseguida. Si la pantalla dice «en verificación», el pago está confirmándose — no es que haya fallado, y volver a pagar es la forma de acabar pagando dos veces. Si no se resuelve, habla con el colegio antes de repetir.

Y si no tienes tarjeta ni cuenta bancaria, pregunta en el colegio por la recarga en efectivo en caja: un sistema que sólo acepta pagos en línea deja fuera a las familias que no están bancarizadas, y eso se resuelve en la secretaría, no en la aplicación.

Lo que puedes controlar

Límite de gasto diario
Un tope en dinero por día. Ojo: limita cuánto, no qué — tres postres caben dentro del límite.
Alérgenos
Bloqueas el alérgeno, no el producto. Así la restricción cubre también los productos que el colegio añada al catálogo después, sin que tengas que revisar el menú cada vez que cambia.
Tope por alimento
Un máximo de unidades al día de un producto concreto: «puede comprar empanada, pero una». Cuenta el efectivo además del saldo, porque es un límite de salud y no de gasto.
Días bloqueados
Los días de la semana en que no quieres que compre. Impide gastar dinero nuevo, pero no cancela un pedido que ya estaba pagado: un niño no se queda sin el almuerzo que su familia reservó.

Los pones tú y el colegio no puede levantarlos. Puede consultarlos —el cajero necesita saber por qué una compra se rechaza para poder explicárselo al estudiante—, pero no modificarlos.

Si se queda sin saldo

Es la pregunta que más se hace y la que menos se responde por adelantado. Con efectivo, si el niño llevaba monedas, comía. Con saldo, la compra se rechaza.

Qué pasa entonces lo decide el colegio, no el sistema: hay instituciones que permiten un consumo excepcional, otras que tienen un fondo y otras que lo resuelven caso a caso. Pregúntalo en la primera semana, no el día que ocurra.

Qué datos se guardan de tu hijo

Su nombre, su documento, su curso, el historial de lo que compra y —si registras alergias— información de salud. Son datos de un menor, y en Colombia eso está sujeto a la Ley 1581 de 2012 con las condiciones reforzadas del artículo 7.

Tienes derecho a conocerlos, actualizarlos, rectificarlos, pedir prueba de la autorización que diste, revocarla y solicitar que se supriman. El responsable ante la autoridad es el colegio, no el proveedor del software: es a él a quien se lo pides. El detalle está en la política de privacidad, y lo que un colegio debería exigirle a su proveedor, en esta guía.

Una cosa más, porque suele sorprender: no existe registro público. La cuenta te la crea el colegio al matricular a tu hijo y se activa con una invitación que llega por correo. Si alguien te pide crear una cuenta por otro camino, desconfía.